Con un resaltador fuccia
un lector ignoto(por el momento para mi)
atentó
contra un libro de tapa blanda
de apenas 140 páginas.
Yo venía por Corrientes
bajándome de improviso
en Callao
porque había olvidado lo que era
caminar sola
metiéndome en librerías
a leer títulos de autores en mesas de oferta
mirando a gente que miraba libros...
Yo venía jubilosa
porque podía no pensar
y automática, me recordaba un poco mas fluída
entre tanta abulia errática
Yo venía
para estar sentada ahora, acá
releyendo papeles
que si muerdo romperían todos mis dientes
Venía
para gritar un poco en voz baja
que de tanta sumisión y admiración
una se cansa
pero mas se cansa una
de las horas que necesita una
para atiborrar la mente
con susurros lapidarios.
¿Por qué ahora jugás de esa forma?
¿Te divierte?
¿Ya no saltás ni corrés ni trepás?
Yo(a Mi):-¡Estulta!
¿No ves que no puedo ni siquiera insultarme a mi misma?
Vuelvo a ese librito suave
de autor reconocido
hartamente citado
que me dejó incómoda, quizás consciente
de que no puedo más que ser yo
y dejar que sigan, que sigas
incurriendo
con tanta pasión
en asuntos
que poco y nada tienen que ver conmigo.